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lunes, 25 de febrero de 2008

Pintura al Oleo. Reglas y recetario.



A continuación se exponen las reglas fundamentales y consejos de la técnica de la pintura al óleo según la tecnología actual:



1.- General

1.- Comprar pintura para profesionales.

2.- Elegir los colores de máxima resistencia a la luz.

3.- No pintar sobre cuadros viejos, ya pintados.

4.- Usar soportes con imprimación blanca.

5.- Que la imprimación no sea absorbente ni poco absorbente.

7.- Usar pintura fresca, recién extraída del tubo. Desechar los pegotes de pintura que empiezan a secarse, no intentar regenerarlos.



Nota: cumpliendo las siete primeras reglas ya tendrá un 98% de éxito en la técnica de la pintura al óleo.



2.- Pintura en una sola capa

8.- Aplicar la pintura preferentemente sin diluir, tal como sale del tubo. Las capas finas se realizan con pinceles suaves (por ejemplo, de meloncillo) peinando repetidas veces las pinceladas. Las capas empastadas se realizan aplicando gran cantidad de óleo con pinceles de cerda que tengan las puntas irregulares, espátulas...

9.- Si deseamos aplicar una capa diluida o parecida a una acuarela de forma que vaya a quedar dicho efecto, mezclar la pintura siempre con un medio —o médium—. Evitar en este caso diluir excesivamente con esencia de trementina o aguarrás mineral pues la pintura podría perder el aglutinante.

10.- Si se desea aplicar una pintura muy empastada, mezclarla con «pasta para pintar».

11.- Para lograr texturas exageradas, no conviene usar solamente óleo pues pierde consistencia y se puede deformar, es más correcto aplicar previamente una pasta —«blanco de fondo» o «pasta para modelar»— y, una vez seca, pintar encima con óleo.

12.- En el caso de cuadros muy grandes, que se han de completar en varias sesiones, aplicar la pintura por zonas o tareas, de la misma forma que se pinta un mural al fresco. Cada una de estas zonas se dejará lo más acabada posible.

13.- Si nos molesta el blanco del fondo y queremos hacer un manchado previo, diluir la pintura con esencia de trementina o aguarrás mineral. El manchado se cubrirá, cuando esté fresco, con la pintura definitiva.

14.- Una vez seca la pintura, realizar los menos retoques posibles pues se convertiría en una pintura de varias capas, lo que requiere otras técnicas. En los retoques, si la zona seca ha quedado mate, rechupada, aplicar previamente un barniz de retoque en capa fina, esperar que se seque y pintar encima con óleo.



3.- Pintura en varias capas

3.1.- Manchado

15.- Para el manchado o prepintado, si va a intervenir el color blanco, es mejor comprar el que está aglutinado con aceite de linaza —algunos fabricantes en sus cartas de colores ofrecen este tipo de blanco—. Los blancos aglutinados con aceite de adormidera o alazor, que es el blanco más habitual, no son adecuados para capas inferiores.

16.- Diluir la pintura sólo con esencia de trementina o aguarrás mineral. Si tenemos urgencia, se puede emplear un medio de secado rápido. Actualmente se puede usar «medio alquídico» o «medio para pintar de secado rápido». Si el medio alquídico se adquiere en forma de gel, se puede diluir una parte de gel con 1 ó 2 partes de esencia de trementina, para que sea más fluido. Prohibido usar secativos.

17.- Mezclar los colores más bien con poca cantidad de trementina o aguarrás mineral, medio o gel.

18.- Aplicar el manchado de forma que el color se extienda con facilidad, que cubra bien el blanco del soporte, pero que la capa quede lisa, sin empastes.

19.- Los colores transparentes —consultar las etiquetas del fabricante que suelen dar información sobre la transparencia— es normal que queden en el manchado con menos cuerpo, algo más acuarelados.

20.- Los colores más grasos, por lo general los oscuros, es mejor mezclarlos con algo de blanco (al aceite de linaza) para que se hagan un poco menos grasos y la capa final se asiente sobre una base menos grasa.



3.2.- Capa final

21.- Pintar sobre el manchado cuando esté seco al tacto. Al dejar secar el manchado, respetar el proceso de secado natural, sin mezclarla con secativos, ni exponer el cuadro a la luz directa del sol o a calor artificial. Colocarlo en un lugar luminoso y ventilado.

22.- En la capa final, aplicar un color sólo sobre un manchado de su misma tonalidad. Por ejemplo, una capa azul cobalto se aplica sobre una mancha también azul cobalto o sobre una base en la que se ha mezclado el azul cobalto con un poco de blanco de titanio (al aceite de linaza). De este modo evitamos que pongamos colores magros sobre colores grasos con el riesgo de que se agrieten, ya que serían colores de su misma naturaleza.

23.- Aplicar la capa final usando pintura tal como sale del tubo. Hacer capas finas usando pinceles suaves o capas empastadas aplicando pintura con pinceles duros y de puntas irregulares.

24.- En la capa final, si es necesario diluir la pintura, emplear un medio. No diluir la pintura con esencia de trementina o aguarrás mineral.

25.- Para pintar varias capas hacerlo cuando la pintura está fresca o seca al tacto, no cuando esté semiseca. Todas las capas deberán estar realizadas de la misma forma, por ejemplo, todas las capas estarán diluidas con el mismo tipo medio. En el caso de que usemos pintura sin diluir las siguientes capas también se aplicarán sin diluir.

26.- Si vamos a pintar sobre una zona rechupada, es decir que se encuentra sin brillo, que ha perdido el aceite, podemos taparla con óleo pero se puede volver a quedar mate. Es mejor aplicar una o varias capas muy finas de barniz de retoque hasta que desaparezca el mateado, dejarla que se seque y pintar encima. El barniz de retoque no «regenera» la pintura, sino que es una capa aislante para que la nueva pintura no pierda el aceite.

27.- Si necesitamos aplicar un empaste grueso extender varias capas dejando que sequen las anteriores o mezclar la pintura con pasta o gel especial para empaste.

28.- Para pinturas con empastes muy gruesos u objetos pegados (telas, gasas, cartón, papel, arena, etc.) usar mejor un soporte rígido (madera, tablex, DM, etc.). Dichos objetos se pegan, no con pintura al óleo sino con pegamentos adecuados. Para texturas con mucho relieve, aplicar pastas especiales sobre las que una vez secas se pintará encima con color al óleo. Las pastas exageradamente gruesas se deforman, es mejor aplicarlas en varias capas dejando que seque bien la anterior.

29.- Aplicar las veladuras diluyendo la pintura con un medio específico para dicho fin.



4.- Barnizado

30.- Dejar que el cuadro se seque de forma natural colgado de una pared en un lugar iluminado de forma intermedia, ventilado y seco. No colocar varios cuadros uno sobre otros pues se pegan entre sí y al separarlos se puede desprender pintura.

31.- Es necesario barnizar las pinturas al óleo para prolongar su conservación.

32.- Esperar que el cuadro se seque por completo antes de barnizar: tres meses o más según el grosor de la capa. Lo ideal es que el cuadro se deje secar por lo menos un año. Los pegotes muy exagerados de pintura pura al óleo, aunque estén secos por fuera, se pueden encontrar por dentro frescos o semisecos durante años. Ello se comprueba pinchando el pagote con una aguja y comprobando su la pinta sale manchada de pintura.

33.- Si se aplica barniz brillante dar dos capas finas esperando que cada una se seque.

34.- Si se aplica barniz mate o satinado dar primero una capa de barniz brillante y después una mate o satinada.



5.- Para los muy “puristas”

35.- Aplicar la pintura tal como sale del tubo, sin diluir ni añadirle nada. Sus recursos se han de adaptar a lo que se pueda hacer con esas condiciones. No se usa ningún diluyente, esencia de trementina, aguarrás mineral, secativo, medio, pasta, gel, aceite o resina, etc.

36.- Si aplica varias capas —siempre el menor número posibles— que sean finas extendiendo la siguiente cuando la anterior esté fresca o seca al tacto.

37.- La pintura con texturas muy exageradas no es recomendable pues se agrietan o arrugan. Se harán sólo con pintura al óleo y según permita la naturaleza de la pasta recién sacada del tubo. Para aumentar su volumen aplicarla en varias capas esperando que seque bien cada una de ellas.

38.- Esperar un año para que se seque el cuadro en profundidad. Utilizar barniz brillante.



6.- Conservación de los cuadros

39.- Evitar la luz directa solar, la humedad y la temperatura elevada.

40.- Proteger los cuadros mediante el enmarcado y cubriendo la parte posterior con chapón, cartulina o papel de forma hermética.

41.- Mantener el cuadro limpio de polvo por delante y por detrás.

42.- Los cuadros que se encuentren colgados deben recibir una iluminación indirecta y preferentemente artificial equivalente a 150 lux. Los cuadros con tonos oscuros pueden iluminarse a 200 lux.

43.- Mover los cuadros lo menos posible para evitar accidentes fortuitos. Un cuadro colgado en una pared es donde mejor se conserva.







7.- Recetario

Nota. Todas las recetas proceden del oficio tradicional de pintor. Han sido ampliamente experimentadas y practicadas por el autor del artículo.



Imprimación de gesso auténtico:

Tendrá previamente tensado el lienzo sobre el bastidor. También se puede realizar sobre madera.

Poner 24 horas en remojo 50 gramos de cola de conejo en un litro de agua —se emplea para medir un pesacartas y un vaso graduado—. Cuando esté hinchada la cola, calentar al baño María sin que ésta supere 60º C —utilizar un termómetro de laboratorio de 100º C—. La preparación de cola diluida recibe el nombre de «agua de cola». Para comprobar la fuerza de la cola se mete el agua de cola en el frigorífico un par de horas: si la cola queda como un flan y se abre con los dedos produciéndose rajas muy rectas, la cola está muy fuerte. Si al abrirla con los dedos quedan unas rajas irregulares y blandas como si fuera una mermelada, la cola está bien. Si queda una gelatina demasiado tierna y semilíquida, la cola está demasiada diluida y no tendrá fuerza. Añadir cola o agua hasta corregir el defecto.

Al agua de cola hay que añadirle un 5 ó 7% de alumbre. Si hemos utilizado 50 gramos de cola seca añadiremos 2,5 ó 3,5 gramos de alumbre. La función del alumbre es que la cola de la imprimación se hinche menos con la humedad. Si no encuentra alumbre puede prescindir de él.

Un conservante del agua de cola es el pentaclorofenato de sodio que se añade como fungicida. Se disuelve la punta de un cuchillo por litro de agua de cola. También puede prescindir de él si le resulta difícil encontrarlo.

Aplicar sobre el lienzo dos capas de agua de cola aún caliente esperando que seque cada una de ellas antes de aplicar la siguiente. Para imprimación de madera dar tres capas, pues si la madera no está bien aislada, después la pintura al óleo será absorbida por la imprimación. En el proceso de secado de la cola pasar varias veces una espátula entre la tela y el bastidor para despegar la tela.

En un recipiente mezclar una parte de blanco de titanio, una de sulfato cálcico o blanco de España y una o dos de agua de cola —según el número de capas que se desee aplicar—. Aplicar tres o cuatro manos dejando que por lo menos esté semiseca cada una de ellas. En los lienzos no se debe perder la trama, se ha de notar siempre ésta.

Como aislante se puede aplicar una capa fina y bien extendida de cola de conejo mezclando una parte de agua y una de agua de cola. La superficie ha de quedar, una vez seca, con un mateado algo menor que la cáscara blanca de un huevo de gallina.

Lo normal es preparar de una vez varios lienzos o tableros.

Las maderas se imprimen por delante, por detrás y en los cantos.



Imprimación acrílica:

Diluir una parte de cola sintética o emulsión acrílica con una parte de agua. Aplicar dos capas dejando que seque cada una de ellas. Es imprescindible en las imprimaciones un buen aislado, ya que si no es así la imprimación puede ser demasiado absorbente.

Diluir una parte de pintura acrílica mate de lata —de cualquier marca comercial industrial— con una parte de agua. Aplicar tres o cuatro manos sobre el lienzo o la madera esperando que cada una se seque con antelación.

La superficie de la imprimación debe quedar menos brillante que la cáscara blanca de un huevo de gallina, si en la segunda o tercera capa vemos que no es así, que es más brillante, añadir a la mezcla un poco de blanco de titanio para matear la superficie.

Nota: No es lo mismo la pintura acrílica que la pintura plástica. Esta última produce una superficie mate y bastante absorbente —sobre todo en soportes de madera—. Aún así, usted deberá probar que marca de pintura de su entorno es la que le da mejores resultados. Hasta que no pinte sobre la superficie no sabrá exactamente si ha acertado o no, según los resultados deberá ajustar la receta o buscar otras marcas de pintura.



Pasta para relieves (también conocido como pasta para modelar):

Diluir una parte de cola sintética o emulsión acrílica con una parte de agua.

En un recipiente, a la cola diluida ir añadiendo una parte de blanco de titanio y una parte de sulfato cálcico. Se removerá con la espátula o un tenedor. Añadir cada vez más blanco y sulfato, y seguir mezclando hasta que quede una pasta muy espesa y dura. Probar la pasta sobre cualquier superficie con un pincel. Hemos de apreciar que queda la textura muy bien marcada. La pasta se utiliza aplicándola en la imprimación. Sobre la pasta seca se pinta al óleo. Si la superficie ha quedado muy mate se dará una capa de cola sintética diluida con agua antes de extender el óleo de forma que quede un brillo inferior a la cáscara de un huevo. Para relieves muy exagerados aplicar la pasta en varias capas para evitar el agrietamiento.



Desecar los colores al óleo

Para extraer el exceso de aceite de los colores se colocan en un cartón absorbente y grueso, se golpea sobre una mesa para aplastar los pegotes. Si es necesario se coloca el cartón en posición vertical para que chorree el aceite hacia abajo. Cuando hayan transcurrido 5 ó 10 minutos, se pasan los pegotes a la paleta con la ayuda de la espátula. No se debe dejar permanentemente en el cartón pues se secan en exceso y se hacen difíciles de manejar. Tan malo es la abundancia de aceite como su carencia. Cada artista experimentará el tiempo idóneo.



Medio para pintura al óleo (Medio de Ralph Mayer):

Una parte de aceite de linaza stand oil.

Una parte de barniz brillante de damar (proporción 1:2)

Cinco partes de esencia de trementina rectificada.

Este medio es adecuado para uso general y para veladuras. En la fórmula original se añaden 15 gotas de secativo de cobalto, pero en mi experiencia personal creo que se puede prescindir de él y no se aprecian cambios excesivos en los resultados.



Medio de aceite de linaza Stand Oil

Una parte de aceite de linaza Stand Oil.

Dos o tres partes de esencia de trementina.

Se usará para pinturas directa, pues es de los aceites que amarillean muy poco. Si se va a emplear para pintura en varias capas se empezará por una composición muy diluida, por ejemplo la proporción 1:3 y se irá concentrando al aplicar una nueva capa hasta la proporción 1:2. El medio se emplea también para veladuras.



Medio alquídico

Una parte de gel alquídico.

Una parte de esencia de trementina.

Es un medio de secado rápido que se emplea aplicándolo en capas finas. Para la capa final es mejor emplear la pintura sin el medio para conservar las características peculiares del óleo: la textura del trazo, su brillantez, el aspecto de la pasta.



Barniz de retoque damar:

Poner 17 gramos de resina damar —trozos grandes, sin triturar— en una tela (de tipo sábana) atada con un cordel fino a modo de bolsa.

En un tarro de mermelada poner 100 mililitros de esencia de trementina rectificada.

Introducir la bolsa en la esencia sin que ésta toque el fondo y cerrando el tapón de forma de pille el cordel para que la bolsa quede en suspensión.

Esperar dos o tres días a que se disuelva la resina damar. Una vez disuelta eliminar la bolsa y ya está hecho el barniz.

Con el paso del tiempo el barniz deposita en el fondo una cera clara que se elimina pasando poco a poco el barniz transparente a otro recipiente. Si se remueve la cera y el barniz, se puede usar igualmente.

El barniz se utiliza aplicando sobre las partes rechupadas, mates, con una capa fina. Después hay que esperar que se seque. Finalmente se pinta al óleo encima del barniz de retoque.



Barniz final brillante damar:

Se hace de la misma forma que el barniz de retoque. Para este barniz diluir 28 ó 21 gramos de resina en 100 mililitros de esencia —según se desee más o menos concentrado—. Cuando esté disuelta la resina, añadir hasta un 5% de stand oil, es decir, 5 mililitros de aceite por cada 100 mililitros de barniz ya disuelto. El aceite hace la función de plastificante reduciendo en el futuro su cuarteamiento. El sedimento céreo del barniz que se produce con el almacenamiento no se eliminará, ya que mejora su conservación.

El barniz de damar se aplica sobre el cuadro dando dos capas finas muy bien extendidas, esperando que se seque la anterior. Aplicar y dejar secar con el cuadro en posición horizontal.

El aspecto del barniz damar es similar al de un cristal brillante.



Barniz damar mate:

Prepara previamente un barniz final brillante damar.

En un frasco poner 20 mililitros de esencia de trementina rectificada y 6 gramos de cera virgen blanqueada (sin restos de miel ni impurezas). En las buenas droguerías se venden latas de cera de abeja para muebles incolora disuelta en esencia de trementina. La cera sin blanquear no sirve pues amarillea los blancos al aplicarlo.

En una olla hervir como una altura de dos dedos de agua, apartarla del fuego e introducir el frasco en el agua 5 ó 10 minutos hasta que la cera se disuelva. Enfriar la disolución introduciendo el frasco en agua fría.

Añadir a la disolución de cera, 60 mililitros de barniz brillante damar.

Con el almacenamiento la cera se separa del barniz, es normal, antes de aplicarlo al cuadro removerlo con fuerza.

Si en vez de 60 mililitros de barniz brillante, añadimos 80, obtenemos un barniz satinado.

Si el cuadro es de textura lisa y de brillo homogéneo se aplica una sola capa de barniz mate. Si el cuadro tiene muchas texturas y brillos irregulares, primero se da una capa de barniz brillante, para homogeneizar la superficie. Después de seco el barniz brillante, se aplica una sola capa de barniz mate. De este modo no quedan marcas sobre el cuadro por el exceso de cera y el cuadro no parece que está como plastificado.

Hay que tener en cuenta que el barniz mate o satinado no es completamente transparente y cambia algo el tono de los colores, pero la interrelación de los colores disimula dicho cambio.



Limpia pinceles:

En un tarro de cristal de boca ancha (se conserva la tapadera), se introduce un vaso de plástico duro que quede bien encajado en la boca del tarro. El fondo del vaso debe quedar hacia la mitad del tarro. Se le hacen agujeros en el fondo del vaso.

Personalmente utilizo dos artilugios, uno con aguarrás sucio y otro con aguarrás limpio. En el tarro «de sucio» limpio el pincel fuertemente, lo seco en un trapo, después lo sumerjo en el «de limpio» frotando fuertemente y lo vuelvo a secar en el trapo. Cuando el «de sucio» está ya muy saturado de pintura, lo vacío y limpio las paredes con un poco de disolvente universal y una brocha, y pongo aguarrás nuevo intercambiando la función de los tarros. Cuando se acaba la sesión de trabajo quito los vasos, los lavo con champú y una brocha y cierro los tarros con sus tapaderas conservando el aguarrás para la siguiente sesión. Al día siguiente el aguarrás se ha aclara depositándose los residuos en el fondo y vuelvo a introducir los vasos.

Para la limpieza de pinceles uso aguarrás símil —que también se conoce como aguarrás mineral o White Spirit— normal de droguería, que en la actualidad apenas huele (sobre todo los que en su composición tienen naftol). También utilizo «disolvente sin olor» —un White Spirit desaromatizado— que es muchísimo más caro que el aguarrás normal (también de venta en droguerías), pero que con este sistema de dos tarros se alarga mucho más su uso.

Al finalizar la sesión de trabajo hay que limpiar los pinceles con jabón, champú o lavavajillas frotando el pincel en la palma de la mano —sin estropear el pelo—. Se enjuaga el pincel y se vuelve a enjabonar varias veces hasta que la espuma que produce salga blanca. Se sacuden fuertemente los pinceles para quitar el exceso de agua y se dejan secar en el jarrón con el pelo hacia arriba.

Se esta forma se conservan los pinceles —buenos o malos— muchísimo tiempo.

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